Hola a todos

En primer lugar os quiero agradecer el caluroso recibimiento de este blog, que en tan solo nueve meses ha acumulado casi 10.000 visitas. Espero seguir siendo digno de vuestra confianza, que muchos habéis acreditado todavía más al comprar mi libro, que desde el miércoles 11 de enero ya está a vuestra disposición en todo el territorio español.

Ahora, a por el tema de la cola, que trae cola.

¿Os suena esta foto? No sé de qué año es, pero se repite cada enero, con una u otra persona como protagonista de la instantánea. Es una barbaridad lo de las rebajas EN ROPA. Y recalco que es en prendas de vestir porque parece que no aprovechamos las muchas rebajas que tenemos, no cada año, pero sí en este momento, al menos.

Alguien conoce a una persona que dijo: ¡Yo es que jugué en bolsa y perdí! ¡Nunca más! Estoy seguro de que sí, todos tenemos alguien cercano, que nos ha dicho una frase parecida, sino idéntica.

Bien, pues vamos a analizar varias cosas: como una vez me dijo, mientras cenábamos en Madrid, el escritor e inversor Aitor Zárate (le agradezco desde aquí aquella cena; aprendí y apliqué mucho) cuando una persona dice que juega en bolsa es sinónimo de que no sabe mucho sobre las reglas del juego. El que no sabe juega, el que sabe, opera, me dijo.

Yo quiero ir un poco más allá y analizarlo en perspectiva. Cuando alguien me dice que ha perdido dinero en bolsa, o en cualquier otra inversión, es porque compró su “propiedad” (acciones, participaciones en fondos, casas, etc…) a un precio y lo vendió a otro más bajo.

Bien, ¡¡¡PUES NO LO ENTIENDO!!! No entiendo que haya perdido dinero si antes de vender su propiedad ya sabía que la vendía por un precio inferior al de compra. Si no vendería su casa más barata de lo que le costó, ¿porque vendió su propiedad en acciones?

¡¡AH!! Que es que invirtió dinero con el que contaba, que no tenía siquiera previsto un fondo de emergencia para imprevistos y a la primera de cambio tuvo que vender. Es que quería pegar el pelotazo, sin conocer las reglas del juego. Claro, ahora entiendo que nunca más quiera “jugar”.

Mientras tanto, lo que sí tiene el señor es tiempo para ir de rebajas en ropa, y no aprovecha que hoy el “mercado del dinero” está por los suelos, como un 40% más barato de lo que estaba antes, y con posibilidades de remontar espectacularmente (créeme, si nos recuperamos de dos guerras mundiales, nos recuperaremos de esta) para hacerle ganar porcentajes jamás sospechados por el ciudadano de a pie.

Lo importante es saber que, al igual que en las rebajas en ropa, mañana lo que he comprado será más caro. Lo que no sé es cuándo, pero puedo tener la certeza razonable de que ocurrirá. Lo único que debo aplicar a mi inversión (en el instrumento financiero que un experto me aconseje) es el largo plazo, una de las “tres reglas del tonto” al que hago referencia en mi libro. Las puedes ver aquí:
http://finanzasparauntonto.wordpress.com/las-tres-reglas-del-tonto-2/
Largo plazo para garantizar que algún día mi compra habrá subido de precio, diversificación para eliminar el riesgo (si compro una prenda de ropa de una empresa quizás cierre y no puede devolverla en caso de que no me convenga, pero si compro de muchas…) y la promediación, o “no gastes todo tu dinero en las primeras rebajas, que pueden haber segundas y terceras”.

Espero haberte ayudado a salir de la cola.

Salu2

Juan Marín Pozo

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